O livro "Cartas e memórias" revela a autenticidade de caráter da atormendada diva, além dos achaques e enfermidades que a acompanharam durante toda a sua vida. Artur Reverter para El Cultural:
“Cantar,
para mí, no es un acto de orgullo, es solo un intento de elevarse hasta
esos cielos donde todo es armonía”. Son palabras de Maria Callas que
explican la razón de su existencia. La suya, pese a los éxitos, no fue
una vida fácil.
Muchos de los entresijos de su ajetreada vida son puestos al descubierto en este trabajo de un apasionado Tom Volf,
autor de una excelente y original película sobre la cantante. Una gran
labor la de este cronista, que ha husmeado por todas partes en busca de
documentación, preciosa en algunos casos, para poner sobre el tapete
aspectos, a veces poco conocidos, de la vida de la gran soprano, cuya
imagen se nos va ofreciendo con todas sus pasiones, creencias, vivencias
sinceras y reconocimientos.
Encontramos
cartas de ella a una multitud de destinatarios, su marido Battista
Meneghini en primer lugar, a quien dirige palabras de un amor encendido y
de una entrega total (y que sabemos que no merecía). Seguimos paso a
paso la peripecia vital de la artista, aprendemos a entenderla e incluso
a amarla. Y comprobamos, leyendo sus palabras, especialmente también a
su profesora y mentora, la española Elvira de Hidalgo, la autenticidad
de su carácter. Y nos enteramos de los continuos achaques, enfermedades,
dolores y padeceres físicos que la acompañaron durante su vida.

El
grueso de la información viene dado por las misivas (en italiano,
francés, inglés o griego) de la propia Callas, que escribe con una
sinceridad que desarma. Podemos seguir paso a paso su accidentada
existencia. Comprendemos casi siempre sus argumentos ante los numerosos
escándalos que la rodearon, como el tan conocido de su abandono de una
representación de Norma en Roma.
Razona
sus decisiones y pone a caldo a unos y a otros, entre ellos al director
del Met Rudolf Bing. Y también a varios de sus colegas. Aunque no
disimule su admiración por otros.
Encontramos
dos textos autobiográficos: uno, que abre el libro y que se detiene en
1956, y otro, que prácticamente lo cierra, en el que explica sus
relaciones con Onassis y en el que argumenta sobre su arte de canto. Por
cierto que solamente aparece una carta dirigida al armador, fechada el
30 de enero de 1968. Poca cosa sabiendo lo que hubo entre ellos.
Mucha
de la exhaustiva documentación recogida no ofrece especial interés,
pero ayuda a situarse. Estamos ante un caudaloso texto en torno a una
figura del canto que, tras la lectura, se nos antoja más viva y cercana.
El texto nos va poniendo al corriente asimismo, año a año, de todas las
actuaciones de la cantante a lo largo de su carrera. Y hay un
espléndido estudio técnico final sobre el arte y la voz de doña María
firmado por Teodoro Celli. Para amantes de Callas y amantes de la ópera.

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