O governador da Flórida castiga a Disney por criticar a lei que proíbe ministrar disciplinas de orientação sexual e identidade de gênero aos menores de 8 anos. Miguel Ors Villarejo para The Objective:
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, firmó hace unos días una ley que prevé retirar a Disney el régimen fiscal que disfruta en el condado de Orlando desde 1967.
No hablamos de unas pocas hectáreas. Son 100 kilómetros cuadrados, una
superficie equivalente al término municipal de Chinchón. En ese distrito
especial, la multinacional actúa casi como un ayuntamiento soberano:
mantiene las carreteras, gestiona la luz y el agua, administra los
bomberos, otorga licencias de construcción… Para financiar ese gasto,
cobra impuestos y emite deuda, pero la situación le compensa y ese es
justamente el motivo por el que DeSantis ha impulsado la reforma:
fastidiar a Disney. El CEO de la empresa de entretenimiento, Bob Chapek,
había cometido la osadía de manifestarse en contra de No Digas Gay, una
disposición republicana que prohíbe dar clases de orientación sexual e
identidad de género a los alumnos de menos de ocho años. Quién le
mandaba, ¿no?
Hace
no tanto, los hombres de negocios huían de todo lo que oliera a
polémica. ¿El cambio climático? ¿Los derechos de los homosexuales? ¿Los
abusos policiales? Quita, quita. Los expertos en relaciones públicas les
desaconsejaban vivamente tomar partido en cuestiones controvertidas.
Cuando a Michael Jordan, estrella de los Chicago Bulls e inspirador de
una exitosa línea de calzado deportivo, un candidato demócrata le
solicitó su respaldo, le respondió con mucho sentido práctico: «Los
republicanos también compran zapatillas».
Pero Elon Musk, el fundador de Tesla, abandonó el Consejo Manufacturero Americano en protesta por la política medioambiental de Donald Trump. Tim Cook,
el CEO de Apple, también se mostró muy crítico con la norma de Indiana
que autoriza a un comerciante a no atender a un gay amparándose en sus
creencias religiosas. Y el propio Jordan declaró que no iba a permanecer
callado ante «la muerte de afroamericanos a manos de las fuerzas de
seguridad».
«Estos
son los directivos que el mundo demanda», dice Enrique Johnson,
director de la consultora especializada en posicionamiento de líderes
Thinking Heads. «No es cuestión de lo que ellos quieran, es que no les
queda más remedio». Y añade: «Cualquier cosa que diga el CEO impacta
mucho. Tiene que hablar de lo que tiene que hablar, por supuesto: los
beneficios, los dividendos, las plusvalías. Pero hoy se le pide que sea
un actor más de la sociedad. No basta con decir: aquí tengo este
producto, cómpremelo y ya está».
Libertad de expresión
La
represalia de DeSantis contra Disney ha suscitado la bien argumentada
crítica de Jason Lee Steorts, el director de National Review. «Se usa el
poder del estado para castigar una opinión particular», se lamenta.
«Puede usted pensar que la postura de Disney sobre la ley curricular es
incorrecta, tonta, satánica, lo que sea. Pero, ¿no hubiese querido usted
también que las empresas privadas se hubieran posicionado a favor de la
igualdad racial durante la lucha por los derechos civiles? ¿Y no
querría que las empresas privadas se opusieran hoy a la invasión rusa,
las atrocidades y el incipiente genocidio cultural que está teniendo
lugar en Ucrania?» Y concluye que quien desea que sucedan cosas así,
debe aceptar que de cuando en cuando «algunas entidades digan cosas que
no le gustan».
Esta
encendida defensa de la libertad de expresión oculta, sin embargo, que
en una democracia importa tanto el resultado como el procedimiento. La
opinión emitida debe ser el resultado de un debate igualmente libre,
algo que no se da en el caso de Chapek. Si del CEO de Disney hubiera
dependido, quizás no hubiera dicho esta boca es mía. ¿Por qué lo hizo
finalmente? Por la movilización de sus empleados.
«Durante
los últimos años», escribe Charles C. W. Cooke, otro redactor de
National Review, «las grandes multinacionales han visto cómo ocupaban
sus consejos de administración activos militantes políticos», que
presionan a los gestores para que se involucren en agresivas campañas
contra los conservadores. «Puede contar con los integrantes de la lista
Fortune 100 para combatir cualquier esfuerzo imaginable en defensa de
los derechos de los padres, la protección del deporte de las niñas o el
ejercicio religioso». Y añade: «Como dice el capitán Picard en Star
Trek: Primer contacto: hay que trazar una raya, ¡hasta aquí hemos
llegado! En algún momento, los conservadores debían dar un escarmiento a
alguna de estas compañías, en lugar de quejarse y dejar que se salieran
con la suya».
Los verdaderos paganos
Milton
Friedman declaró en 1970 que la única responsabilidad social de la
empresa era dar beneficios. Debía esforzarse por ser cada día más
eficiente y dejar el resto de los asuntos a los políticos y los poetas.
En el mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial quizás eso fuera
posible, pero a los clientes actuales no les preocupa únicamente lo que
compran, sino quién lo produce. De hecho, importa más lo que eres que lo
que haces. «Representa el 66% de la reputación corporativa, frente al
33% de lo que vendes», escriben Ana Angelovska y Sven Klingermann,
directores de investigación del Reputation Institute.
Y
al tomar el CEO partido por una causa, ¿no se expone a enajenarse a los
ciudadanos que no comulgan con ella, como le advirtió Jordan a aquel
candidato demócrata? Sin duda, pero aquí entra en juego otro
stakeholder. «Es esencial que tus empleados estén a gusto», dice
Johnson. «Son tus mejores embajadores». Una marca se construye de dentro
afuera y si, como le ha sucedido a Disney, la propia plantilla está a
disgusto con ella, difícilmente la promocionará.
Por
eso un consejero delegado nunca ignorará esa presión, y sería absurdo
que lo hiciera. Lo que la lógica democrática requeriría es que, antes de
pronunciarse sobre la política educativa de Florida, consultara a los
accionistas. Después de todo, Chapek y los trabajadores no son los
dueños de Disney ni los que van a sufrir en sus posaderas la patada
fiscal del gobernador
BLOG ORLANDO TAMBOSI

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