BLOG ORLANDO T6AMBOSI
Uma pesquisa revela que o incêndio do Museu dos Barcos Romanos do lago Nemi, em 31 de maio de 1944, foi provocado pela artilharia aliada. David Barreira para El Cultural:
"Roma
es nuestro punto de partida y de referencia, es nuestro símbolo o si se
quiere nuestro mito. Nosotros soñamos con la Italia romana, esto es,
sabia y fuerte, disciplinada e imperial. Mucho de aquello que fue el
espíritu imperial de Roma resurge en el fascismo: romanas son las fasces
lictorias, romana es nuestra organización de combate, romano es nuestro
orgullo y nuestro coraje". Esta cita de Benito Mussolini, que resume el intento del duce de conectar su figura con la de Octavio Augusto,
el fundador del Imperio romano, se podía leer en una de las salas de la
Mostra Augustea della Romanità, inaugurada en octubre de 1937.
El
vínculo con Roma fue una de las obsesiones de Mussolini desde su
ascenso al poder. Y en la arqueología encontró una sensacional
herramienta propagandística. Antes de inaugurar el Ara Pacis, logró
sacar a la luz los vestigios de dos lujosas e impresionantes naves del
siglo I d.C. en el lago Nemi que pertenecieron al emperador Calígula.
Dos sorprendentes proyectos de ingeniería que quedaron protegidos por
un museo y que sirvieron para reforzar sus fines ideológicos.
Lamentablemente ya no se conservan: los feroces combates de la II Guerra
Mundial tienen la culpa.
En
la primavera de 1944, las tropas aliadas empujaron a las divisiones
nazis a retirarse hacia Roma a través de los montes Albanos, donde
escondido en un cráter volcánico se ubica el lago Nemi. El día 28 mayo
los alemanes establecieron un puesto de artillería a un centenar de
metros del Museo de los Barcos Romanos. Algunas columnas del edificio ya
se derribaron por los estallidos de los proyectiles. Pero la gran
tragedia patrimonial, la destrucción de una de las más asombrosas
construcciones de la Antigua Roma, ocurrió en la noche del 31.

Imagen de los barcos de Calígula durante su excavación. Recorte de prensa de un periódico de 1932.
Los
aliados bombardearon el área en torno al lago y forzaron a los nazis a
retirarse. Según un trabajador del museo, varios obuses americanos
impactaron en el edificio, aunque el incendio que consumiría los
megapalacios flotantes de Calígula, que estuvieron decorados con
columnas de mármol, lujosos mosaicos, enormes anclas de roble y bronce o
mástiles y timones ricamente adornados con figuras de lobos y leones,
empezó dos horas más tarde. Este testigo aseguró que vio a los soldados de Hitler verter gasolina
sobre las embarcaciones y prenderles fuego. Un informe oficial aliado
concluyó que los nazis fueron los responsables de este "crimen contra la
civilización".
La
versión oficial de las causas del incendio, no obstante, ha sido
discutida desde entonces. Se acusó también a partisanos que habrían
querido destruir "los barcos de Mussolini" y a simples ladrones que
buscaban objetos de valor y no dejar rastro de sus hurtos. Pero una
nueva investigación realizada durante más de diez años por el arqueólogo
Flavio Altamura y el historiador Stefano Paolucci arroja nuevas pistas
sobre la autoría de las llamas. Los resultados, publicados en el libro
Incendio delle navi di Nemi (Passamonti), apuntan a la artillería
estadounidense como detonante.
Los
investigadores señalan que cuatro proyectiles aliados perforaron el
techo del museo, probablemente arrojando metralla al rojo vivo
directamente sobre los restos de los barcos de madera, que además por
motivos de conservación estaban impregnados con un material inflamable.
"El informe oficial afirma que el fuego no pudo haber sido iniciado por
los bombardeos porque se originó dos horas después, pero otras
estructuras de madera bombardeadas en ese momento tardaron un tiempo
similar en arder y creemos que la luz que vio el vigilante fue el fuego
que comenzó lentamente", ha explicado Altamura.

Los
autores del libro, que han recorrido archivos de diversos países para
consultar fotos, declaraciones, correspondencia e informes militares,
encontraron un documento de un experto en artillería italiano en el que
se reconocía que los obuses aliados podrían haber originado el fuego.
Pero esta información se omitió de la investigación oficial. La
destrucción de la abadía de Montecassino, solo unas semanas antes,
estaba todavía muy fresca en la memoria. Altamura y Paolucci también
señalan una supuesta artimaña de Salvatore Aurigemma, el funcionario del
patrimonio italiano que dirigió las pesquisas, quien estaría dispuesto a culpar a los alemanes para ganarse el favor de sus antiguos enemigos en un esfuerzo por disimular sus vínculos con el fascismo.
Su
conclusión es que el incendio no fue un acto deliberado por ninguno de
los dos bandos, asegurando que habría que considerarlo "un accidente".
También reconocen que el relato de este desastre patrimonial nunca podrá
ser completado del todo.
Una obra faraónica
El extravagante Calígula,
asesinado en el cuarto año de su reinado (37-41 a.C.), impulsó
sorprendentes proyectos de ingeniería que no serían reinventados hasta
épocas más recientes. Un ejemplo fueron sus megapalacios flotantes, de
unas dimensiones sin parangón en el mundo clásico —tenían 73 metros de
eslora por 24m de manga y 71x20m—.
Las
dos embarcaciones, que en realidad no podían navegar, albergaron
probablemente un templo dedicado a Diana o a Isis y un palacio con
salones de banquetes, baños termales, terrazas ajardinadas de piedra e
incluso con un sistema de agua corriente a través de cañerías de plomo.
Se trataba de unas estructuras únicas en todo el Imperio romano.

Reconstrucción de los palacios flotantes de Calígula.
Los
cascos de las naves, de fondo plano, fueron construidos con cedro —una
madera de uso común entre los armadores de Egipto— cubierto de tres
capas de plomo. Entre el equipamiento tecnológico se incluyeron las
primeras bombas de sentina conocidas, bombas de pistones para el agua
corriente y los únicos ejemplos romanos de rodamientos de bolas y
cilíndricos, que permitían que dos plataformas sobre las que había
estatuas girasen con facilidad.
Destruidos
como parte de la damnatio memoriae que cayó sobre la figura de
Calígula, las primeras exploraciones del fondo fangoso del Nemi las
dirigieron ingenieros renacentistas. En octubre de 1928, con la presencia del Mussolini,
cuatro turbinas eléctricas dragaron parte del lago para extraer los
barcos del agua. El primero de ellos, el más grande, emergió en
septiembre de 1929 y en unas tuberías de plomo se documentaron unas
inscripciones que hacían referencia al emperador romano. La segunda
embarcación se extrajo en octubre de 1932.
Postado há 4 days ago por Orlando Tambosi

Nenhum comentário:
Postar um comentário