Em 1989, o teocrata iraniano Khomeini lançou uma fatwa contra o escritor. Fernando Díaz de Quijano El Cultural:
Salman
Rushdie lleva más de 30 años esquivando a la muerte. En 1988 publicó su
cuarta novela, Los versos satánicos, y con ella despertó la ira
furibunda de los musulmanes más fundamentalistas por su contenido
blasfemo, ya que en ella contaba una versión alternativa de la vida de
Mahoma. Por eso todo hace pensar que este es el móvil de la persona que ha apuñalado al escritor en el cuello
este viernes en Nueva York cuando se disponía a pronunciar una
conferencia, de momento sin que se sepa el estado de salud de Rushdie.
El
14 de febrero de 1989, el ayatolá Jomeini, líder de la revolución
iraní, emitió una fetua (un edicto religioso) en la que condenaba a
muerte a Salman Rushdie. En ella pedía a todos los musulmanes del mundo
que lo ejecutaran. Además ofrecía una recompensa de casi tres millones
de dólares. Desde entonces, el escritor indio-británico tuvo que vivir
recluido, con protección de guardaespaldas y coches blindados.
En
una sola década, el escritor tuvo que cambiar de residencia 56 veces y
fue objeto de una veintena de atentados, de los que salió indemne. Más
de sesenta personas fueron asesinadas en nombre del edicto religioso,
incluidos dos de sus traductores, tal como se explica en el documental
Salman Rushdie, con la muerte en los talones, de William Karel. Uno de
ellos fue el traductor japonés del libro, Hitoshi Igarashi, asesinado en
1991.
Los
versos satánicos es una novela con una gran inventiva tanto en los
personajes como en los acontecimientos, y utiliza todo tipo de
ingredientes como la fantasía, las ensoñaciones e incluso el humor.
Narra la historia de Gibreel Farishta y Saladin Chamcha, dos actores de
origen indio.
Al
principio de la novela, ambos caen al vacío desde el avión en el que
viajaban, que ha explotado a causa de un atentado, pero milagrosamente
sobreviven. Entonces, a uno de ellos le crece una aureola que le hace
parecerse al arcángel Gabriel, y al otro le crecen dos protuberancias en
la frente que le hacen parecer el diablo.
En
la trama principal se intercalan visiones soñadas por Gibreel en las
que se convierte efectivamente en el mensajero de Dios. Una de estas
historias paralelas es la de Ayeesha, una joven india que dice recibir
mensajes de Dios a través del arcángel, e inicia una peregrinación a La
Meca, ciudad que en el libro se llama Jahilia.
La
parte considerada más blasfema por el Islam es aquella en la que se
narra la vida de Mahoma en la ciudad, su exilio y su posterior regreso
triunfal. El título del libro se refiere a una leyenda según la cual
Mahoma pronunció unos versos como parte del Corán, pero luego los retiró
con el argumento de que el diablo se los había dictado haciéndole cree
que provenían de Alá. Estos versos supuestamente habrían permitido
rendir culto a tres diosas preislámicas de la Meca, lo cual supondría
una violación del monoteísmo. Rushdie incluyó esta leyenda en la
narración de la novela, y eso fue la principal fuente de polémica para
el mundo islámico.
En
una parte de esta subtrama se insinúa que el nacimiento del Corán y el
ascenso al poder del profeta Mahoma tuvo más que ver con el tráfico de
influencias que con lo divino. Abu Simbel es el líder de la ciudad y
esposo de la sacerdotisa de una de estas diosas preislámicas, Al-Lat.
Simbel ofrece un pacto a Mahoma (llamado Mahound en el libro) según el
cual Mahoma aceptará el culto a tres de estas diosas, reinterpretadas
como arcángeles, y a cambio él aceptará a Alá.
A
pesar del tiempo transcurrido y de que la amenaza parecía haberse
enfriado, la fetua sigue vigente. Cuando la Reina de Inglaterra lo
nombró caballero en 2007, se recrudeció de nuevo el sentimiento de odio
hacia Rushdie en los sectores más fundamentalistas del Islam, y una
fundación religiosa iraní elevó en 2012 la recompensa por el asesinato
de Rushdie hasta los 3,3 millones de dólares.
“A
los nacidos en la década de 1960, una cosa que jamás se nos habría
pasado por la cabeza es que la religión volviese a adquirir poder”,
afirmó Rushdie en una entrevista
en 2015. “La idea de que la religión vendría a orquestar el discurso
público habría parecido imposible. Si alguien me lo hubiese dicho en
1968, probablemente me habría reído”.
A pesar de las amenazas de muerte, Rushdie ha continuado escribiendo y publicando. Su última novela, Quijote (Seix
Barral, 2020), se inspira en la obra magna de Cervantes para componer
una parábola sobre el mundo del siglo XXI. “La inmigración es el gran
tema literario de nuestro tiempo”, dijo en otra entrevista en El Cultural a propósito de su lanzamiento.
Desde
luego, es un gran tema literario en el conjunto de su obra, como
inmigrante criado en Reino Unido y que después se exilió a Estados
Unidos. También era un tema fundamental en Los versos satánicos, pero el
verdadero significado de la novela quedó para siempre eclipsado por el
enorme peso de su sentencia de muerte.
BLOG ORLANDO TAMBOSI

Nenhum comentário:
Postar um comentário