BLOG ORLANDO TAMBOSI
A autobiografia do ícone da contracultura acaba de ser traduzida para o espanhol, com fotografias e reproduções de suas historietas. Fernando Díaz de Quijano para El Cultural:
A
los 21 años, Robert Crumb (Filadelfia, 1943) tenía un empleo respetable
como ilustrador en American Greetings, una empresa de tarjetas de
felicitación de Cleveland (Ohio) y acababa de casarse con Dana, su
primera esposa. “Fichaba cada día con el nuevo aspecto
seudouniversitario que me daba el traje gris pizarra que mis padres
habían comprado para mi graduación del instituto”, recuerda. Empezó a
preguntarse si aquello era todo, si esa era la vida que le esperaba,
hasta que en 1967 huyó de casa y del trabajo para unirse a los hippies.
“Al igual que tantos otros jóvenes, me largué a San Francisco en pos de
un cierto ideal de libertad absoluta. A título más personal, deseaba
follar sin tasa y, al cabo, debo decir, me llevé mi parte”.
Antes
de aquello, Crumb ya había empezado a experimentar con LSD. Un mal
viaje, en 1965, lo dejó “chalado e inerme” durante seis meses. Puso el
piloto automático y se puso a dibujar sin parar. Gracias a eso concibió a
sus personajes más populares, como Mr. Natural, Angelfood McSpade o
Devil Girl. Y así fue como nació “el dibujante underground más querido
de América”, como se refiere a sí mismo con ironía.
“La
experiencia resultó positiva, aunque traumática, y es posible que todo
aquello me dejara dañado permanentemente”, barrunta el autor en Memorias
de R. Crumb. Remembranzas y otras chanzas, autobiografía ilustrada con
fotografías y reproducciones de sus obras. Escrita junto a su amigo
Peter Poplaski y publicada originalmente en 2005, Libros del Kultrum la
lanza ahora en español, en una edición de bolsillo con tapa dura y, todo
sea dicho, plagada de erratas. Lo compensa con creces el CD que la
acompaña, una antología de la faceta de Crumb como músico de blues,
country y jazz de sonido añejo.

A
lo largo de medio siglo, Crumb ha volcado en viñetas las obsesiones
freudianas de una mente tan depravada como lúcida. Este libro es
perfecto para los fanáticos que quieran hurgar aún más en su cerebro,
pero también para quienes se acercan por primera vez a la obra de este
icono de la contracultura estadounidense que llegó a convertirse en
objeto de deseo de museos y galerías de todo el mundo. Su lanzamiento
coincide, además, con Querido Callo, una antología de las salvajes
historietas autobiográficas de su segunda esposa, Aline Kominsky,
fallecida el año pasado, que publica Reservoir Books.
Crumb
nunca quiso ser “un artista de postalita para la contracultura”, de
modo que se rebeló dejando salir todas sus “perversas fantasías
sexuales” en historietas que traspasan todos los tabúes imaginables,
muchas de ellas reproducidas en este libro rebosante de fluidos
corporales. Por no hablar de los estereotipos raciales: “Debo decir que
mis personajes negros no son personas negras, sino más bien estereotipos
poco agraciados que planto en la cara de los lectores, de modo que
deban lidiar con una dimensión hortera de nuestra naturaleza humana. No
niego que resulta algo crudo”.
Una
de las contradicciones más interesantes de Crumb, que con quince años
ya era “un joven excéntrico lastimosamente desfasado” con respecto a su
época, es su profunda aversión a la cultura de masas, a pesar de que
casi toda su obra se nutre de ella. “Mi cerebro es un formidable
vertedero donde se acumula esa bazofia y, para bien o para mal, de ahí
sale principalmente mi trabajo”.
Postado há 3 days ago por Orlando Tambosi

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