"Estamos fazendo um bom trabalho ensinando aos nossos filhos o que é a América e o que representa na grande história do mundo", perguntou Reagan em seu discurso de despedida. Armando González para o Instituto Independiente:
El
pasado 11 de enero se cumplieron 32 años del discurso de despedida de
Ronald Reagan como presidente. Creo que es importante, es más,
saludable, que recordemos el mensaje fundamental que Reagan dejó con
nosotros, sus pensamientos de lo que él describió como “la ciudad
brillante en la colina”.
Imagino
ese pensamiento como una ciudad llena de orgullo, asentada en un
terreno sólido, llena de gente de todas clases, viviendo en armonía y
paz, bendecida por Dios. Una ciudad con puertos libres llenos de
comercio y creatividad y, si hubiera muros, estos tendrían puertas, y
las puertas estarían abiertas para cualquiera con el deseo y el corazón
para integrarse a esta sociedad.
Pero,
con todo su optimismo, Reagan dejó a su audiencia con una advertencia
para el futuro. Dijo que el país necesitaba un “patriotismo informado”.
Él temía que no estábamos haciendo suficiente para inculcarlo.
“¿Estamos
haciendo un buen trabajo enseñándoles a nuestros hijos lo que América
es y lo que representa en la larga historia del mundo?” Reagan preguntó
bruscamente.
Cuando
él era joven, “a la juventud se le enseñaba, muy directamente, lo que
significaba ser un americano. Y absorbíamos, casi en el aire, el amor
por el país y el aprecio por sus instituciones”. Los jóvenes aprendían
estas lecciones de la familia, en las aulas y por la cultura popular.
Reagan se preocupaba que no estábamos enseñando a la generación futura
un amor responsable por el país. “Los padres no están seguros de que un
firme aprecio por América es la correcta enseñanza para los jóvenes
modernos. Patriotismo, bien anclado, no está de moda para los
comunicadores que dirigen el curso de la cultura popular”.
“Tenemos
que enseñar historia no basado en lo que está de moda sino basado en lo
que es importante”, enfatizó Reagan. “Si olvidamos lo que logramos, no
sabremos quiénes somos. Estoy hablando de una erradicación de la memoria
americana que podría resultar en una erosión del espíritu americano”.
Hemos
tenido tres décadas para observar cuán profética y acertada fue la
advertencia de Reagan. Estudio tras estudio han mostrado la ignorancia
tanto de jóvenes como adultos de los ideales americanos, historia e
instituciones. En 2017, una encuesta del Annenberg Public Policy Center
mostró que solo un cuarto de los encuestados podían nombrar los tres
poderes del Estado. Más de un tercio no podía nombrar algunos de los
derechos contenidos en la Primera Enmienda.
Pero
ignorancia no es la única amenaza al entendimiento que los
norteamericanos tienen de su país. En 2017, la National Association of
Scholars publicó un informe titulado Haciendo Ciudadanos: como las
universidades americanas enseñan cívica. El reporte sugiere, o más bien
concluye, que profesores de izquierda han transformado la enseñanza de
cívica tradicional con un énfasis en activismo, creando estudiantes
deseosos de servir los propósitos de causas seculares y liberales. Los
autores del informe notan que, en lugar de enseñar a los estudiantes
“los fundamentos de leyes, libertad y autogobierno”, los profesores les
enseñan “cómo organizar protestas, ocupar edificios y conducir
manifestaciones”.
Quizás
sea mucho esperar que la enseñanza pública actual pueda volver a
enseñar a los estudiantes sobre gobierno representativo, la separación
de poderes y decisiones famosas de la Corte Suprema pero, al menos,
debemos insistir que patrocinen y alienten debates de cívica tradicional
con grupos externos en que partidarios de la cívica tradicional puedan
alentar el sentido de compromiso cívico.
Reagan
era demasiado práctico para creer que el trabajo de reintroducir el
estudio de autogobierno podría dejarse en manos de las escuelas. “Todo
gran cambio en América comienza en la mesa de comer” dijo en su discurso
de despedida. “Así que espero que mañana comience la conversación y,
muchachos, si sus padres no les han enseñado lo que significa ser
americano, déjenselos saber, y enfatícenlo. Eso será una acción muy
americana.
“La
libertad nunca está más allá de una generación para extinguirse. No se
la pasamos a nuestros hijos en la corriente sanguínea. Debe ser luchada,
protegida y entregada a ellos, para que hagan lo mismo”.
BLOG ORLANDO TAMBOSI

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