MEDIÇÃO DE TERRA

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MEDIÇÃO DE TERRAS

quinta-feira, 27 de julho de 2023

Miopia tropical

 

blog  orlando  tambosi

Com uma miopia desse calibre, a violência é inevitável. A única lei universal que se respeita é a do mais forte, que se impõe seja pela força, seja pela intimidação. Antonini de Jiménez para Disidentia:


Hoy me las tuve que ver con el vecino después de haber convertido su departamento en una discoteca ambulante. Llamé a la puerta, le exigí educadamente, pero sin excusarme, que bajara la música, y ofendido, se negó. Aquí tenéis la más viva prueba de porqué Colombia es un país pobre.

Saquémosle punta al lápiz. Nuestro vecino se ofendió porque es incapaz de reconocer una verdad, la de respetar el silencio ajeno, cuando entra en disputa con sus caprichos. Una miopía de tipo social le impide excusarse por su falta de educación y me obliga a mí a hacerme la víctima, inventando alguna tragedia, para despertar en él algún tipo de compasión y verlo ceder. Si la baja lo hará por pena hacia mi fingida desventura y no por vergüenza ajena, pues es incapaz de meterse en la cabeza que respetar al vecino es una máxima universal y no una alternativa abierta a la discusión. Y esto aplica para todo en este santo país; no me salvará que mi vecino tenga un doctorado.

Si te diriges a una tienda de ropa te aplaudirán para captar tu atención cuando no la atizarán con un ruidoso bafle; acto seguido se te arrimará un dependiente que engatusándote no te dejará tiempo para saber que compras. Esto ocurre porque el colombiano no necesita tiempo para pensar, obra, acogido a los sentimientos. La miopía colombiana se deja sentir también a la hora de oscurecer la existencia de verdades que van más allá de su propio ombligo; algunas de estas pasan por respetar los pasos de peatones, o el descanso del vecino. Y como no cree que exista nada más allá de él, tampoco podrá distinguir entre su opinión y la verdad, y entonces, creerá, solo porque pertenece a esta tierra y así le dijeron, que ya eran una civilización antes de la llegada de Castilla.

En finanzas ni hablemos. Las cuentas de ahorros padecen de goteras y no existe bolsillo colombiano trenzado sin agujeros. Los negocios invierten con reservas a un día, y, al otro, como es natural, se precipita una avalancha de cierres. Por si fuera poco, tendrás que aguantar a todo aquel que quiere venderte una canción, o una pulsera o yo qué sé cuántas cosas en la vía pública sin que te atrevas a impedírselo pues es incapaz de comprender que está transgrediendo tu tiempo, al creerse con derecho a hacerlo solo porque le conviene ganarse tu donativo.

Con una miopía de este calibre la violencia es inevitable. La única ley universal que se respeta es la del más fuerte, que se hace imponer, o bien por la fuerza, o por la intimidación. Cuando es por esta segunda, lo que ocurre en la mayoría de las veces, se destapa un resentimiento que hace despreciable el gusto a la vida, hundiéndola tras un pesimismo crónico que a veces llega incluso a ponerle fin. De esta lamentable situación suelen aprovecharse los gobernantes mesiánicos que lejos de alentar a su pueblo para que crezcan, cubren de fango las calles para que se revuelquen. Ahora ya lo sabes colombiano, o te pones las pilas y maduras, dejando de actuar como un niño malcriado, o solo te quedará Maduro.
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