Nos
primeiros dias da presidência Trump, houve um tropel de bem-pensantes,
feministas, artistas,ativistas LGBT, drogaditos e outros representantes
da escória politicamente correta contra o presidente Donald Trump. Seu
único objetivo é não perder os privilégios acumulados durante oito anos
de marxismo cultural do governo Obama. Artigo de Nicolás Márquez:
Estados
Unidos sociológicamente está pasando sin dudas un mal momento. Los ocho
años de marxismo cultural instalado por un socialista demagogo como
Barack Obama no pasaron inadvertidos, y gran parte de la sociedad
acentuó su envilecimiento en usos, costumbres, hábitos y valores.
Que
cientos de miles de malos perdedores marchen para repudiar a un gobierno
que aun ni siquiera empezó a gobernar, habla pésimo de los tiempos que
se viven en el seno de la sociedad norteamericana.
Estos
mismos quejumbrosos nada hicieron cuando el patán saliente apoyaba el
plebiscito que auspiciaba la impunidad de las FARC, cedía ante el
terrorismo islámico o se mimaba con los tiranos Fidel y Raúl Castro,
otorgándoles a sendos genocidas vergonzosos beneficios a cambio de nada.
En
efecto, hace apenas unas horas un frondoso tropel de bienpensantes,
feministas, activistas LGBT, vagos subsidiados, ecologistas, drogadictos
presuntos, abortistas y toda una escoria social signada por el
resentimiento, la progre-corrección o por el temor parasitario a perder
sus privilegios, ha demostrado portar un profundo desprecio por el
resultado reciente de las urnas conforme el sistema electoral e
institucional obrante en el mismo país que supo ser el freno por
antonomasia a los principales males que padeció el mundo durante el
trajinado Siglo XX.
Por
supuesto, estas infelices comparsas no operan solas sino digitadas o
financiadas por criminales como George Soros y fogoneadas de modo
explícito tanto por la hegemónica prensa progresista como por la
farandulería hollywoodense, no sin el concurso de la pornócrata Madonna
como lideresa de tan glamorosa y prostibularia peregrinación.
Guste o
no a la hipocresía oficial hoy preside el país más importante del mundo
Donald Trump, quien si bien no habrá sido un asceta ortodoxo en su vida
personal, demostró sobradamente tener agallas para desafiar (y derrotar)
al endemoniado consenso socialdemócrata y a la vez contar con la
inteligencia de saberse rodear de un gabinete de asesores de primer
nivel: hombres rectos de reputación moral y académica irreprochable.
Contra
todo pronóstico, la parte sana de los Estados Unidos en particular y de
la civilización occidental en general hoy cuenta con una esperanza y una
preciosa posibilidad de revertir la embestida y degradación que se
viene padeciendo a escala global desde hace un cuarto de Siglo.
A las
oportunidades hay que saber aprovecharlas. Trump pareciera estar a la
altura de las circunstancias y no se caracteriza por ser una persona a
la que le tiemble el pulso a la hora de tomar decisiones audaces ni a la
que le guste perder el tiempo con diálogos imbéciles. En suma, su
triunfo fue una pésima sorpresa para la progredumbre internacional y una
excelente noticia para las fuerzas vivas de la reacción.
BLOG ORLANDO TAMBOSI

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