Para o bem ou para o mal, Berlusconi foi o homem que mais representou a Itália e o italino nos últimos 30 anos. José Papparelli para Disidentia:
Con
Italia y la política italiana sucede algo parecido respecto a la
lengua, al idioma italiano: todo el mundo cree que sabe y lo entiende… y
con Silvio Berlusconi sucede algo parecido: todo el mundo cree conocer
su figura mediante el personaje que han creado, sobre todo sus enemigos
políticos, caricaturizándolo, ridiculizándolo, poniendo hipócritamente
el foco en cuestiones personales, morales, de su vida privada, mediante
falsedades y medias verdades carentes de todo peso político.
La
figura de Silvio Berlusconi ha sido banalizada por el puritanismo de lo
políticamente correcto que intentó, e intenta aún, negar algunos de sus
valores más importantes como su origen humilde, su personalidad
enraizada en lo más profundo de la idiosincrasia italiana, su cercanía
con la gente, su popularidad, su éxito como emprendedor y magnate, su
desparpajo, su humor, su encanto personal y también su inteligencia y
visión política. Berlusconi fue un sinónimo de éxito y liderazgo en todo
sentido y eso molesta a los mediocres.
Para
bien o para mal, Silvio Berlusconi fue el hombre que más ha
representado a Italia y al italiano en los últimos treinta años. A pesar
de la banalización de su figura, el Berlusconi político fue clave e
indispensable en la transformación de la Italia sumida en el
desprestigio, decadencia y corrupción de fines del siglo XX. Después de
Mani Pulite y Tangentopolis, que culminó con caída de la Primera
República y en la impensable extinción de los poderosos partidos
políticos de la posguerra -como la DC, el PCI y el PSI- y con el
nacimiento de Forza Italia en 1994 seguido del triunfo electoral de la
mano de la Lega Nord y el MSI en coalición, se abrió una era política.
Muchos afirman que lo que allí se inició, continua en la actual
Revolución Conservadora del siglo XXI. Sin esa visión política de
entonces y esa osadía de Berlusconi hoy no estaríamos hablando del
Gobierno Meloni.
La
persecución sufrida por Il Cavaliere durante tres décadas ha sido
brutal y siempre consiguió superar la adversidad. Dejó en el camino a
aliados y cercanos poco leales como Gianfranco Fini o Angelino Alfano, y
a enconados rivales como Romano Prodi y Massimo D’Alema. Hoy todos
ellos están definitivamente derrotados y fuera de la política. Es
indudable que el fallecimiento de Silvio Berlusconi marca el fin de una
era. Como afirma Marcello Veneziani “Berlusconi fue un león, reinó en la
selva italiana, luchó hasta el final contra enemigos, enfermedades,
tribunales. Fue la única persona viva que dio nombre a una época: la era
berlusconiana”.
Italia
hoy avanza en reformas de calado y recupera el liderazgo internacional.
El gobierno italiano, surgido de las elecciones de septiembre de 2022,
es el resultado de acuerdos tomados por diferentes partidos políticos
del área del centro a la derecha, previos al triunfo electoral, con un
programa en común para llevar adelante el compromiso demandado por una
mayoría de la ciudadanía. Las diferencias políticas han quedado a un
lado para alcanzar objetivos compartidos y prioritarios. Las fuerzas
políticas de la coalición, sin resignar sus identidades, han conseguido
aunar fuerzas por un bien superior y esa es la clave a tener en cuenta
para entender su éxito. Si hoy el llamado centro-destra, la
centroderecha que une a conservadores, patriotas, soberanistas,
liberales, e identitarios en la figura en torno Giorgia Meloni como
Presidente del Consejo de Ministros, es también gracias al trabajo de
este hombre que ha sido cuatro veces primer ministro de la República y
elegido democráticamente. Berlusconi ya lo había hecho antes. Teniendo
en cuenta esto, cabe recordar que Italia es una nación clave en
Occidente, fundadora de la OTAN, de la UE, segunda potencia industrial
de Europa y miembro del G7, por lo cual un cambio de rumbo hacia
políticas conservadoras tiene una gran trascendencia internacional.
El
legado político y social de Berlusconi es lo insoportable para las
izquierdas cada día más a la deriva y alejadas de las necesidades de la
gente. Como dijo Matteo Salvini, Berlusconi “deja una enseñanza a los
más jóvenes: nunca te rindas, nunca uses la palabra imposible”. Giorgia
Meloni afirmó que “Berlusconi era ante todo un luchador. Era un hombre
que nunca tuvo miedo de defender sus convicciones, y fue precisamente
ese coraje y esa determinación lo que le convirtieron en uno de los
hombres más influyentes de la historia de Italia, lo que le permitió
hacer verdaderos avances en el mundo de la política, en el mundo de la
comunicación, en el mundo de los negocios. Con él, Italia aprendió que
nunca debía imponerse límites. Aprendió que nunca debía rendirse. Con él
luchamos, ganamos, perdimos muchas batallas, y también por él
llevaremos a casa los objetivos que nos propusimos juntos”. La lucha,
las convicciones, el coraje, el riesgo y el éxito individual y en común
de la Italia sensata, es lo que la desnortada izquierda no tolera. Por
eso también detestan a Berlusconi, a su modelo y su forma de hacer
política.
Mucho
antes de su discesa in campo, “bajar al campo de juego” de 1994, Silvio
Berlusconi comenzó su carrera empresarial hace más de medio siglo. Con
solo 27 años, fundó la empresa Edilnord y abrió una obra en Brugherio,
para construir una pequeña ciudad de 4.000 habitantes. En 1968 fundó
Edlnord 2, compró un gran terreno en Segrate, y allí construyó Milán 2,
donde en 1975 se levantó la sede de Mondadori. Dos años mas tarde
Berlusconi fue nombrado Cavaliere, La Orden al Mérito de la República
Italiana, Caballero del Trabajo, la distinción honorifica más alta
otorgada por el presidente de la República a aquellos que realizan
servicios destacados a lo largo de su carrera civil o militar. En 1978
fundó Fininvest: el holding que coordinaba todas sus actividades
empresariales. De ahí el salto a la televisión privada (que
prácticamente no existía entonces) con Canale 5, su mayor éxito
comercial y su expansión hacia otras áreas de negocio, como la compra
del grupo Standa de supermercados, las editoriales Mondadori y Einaudi
Editore y otra joya de su corona como el club de fútbol AC Milan.
Berlusconi
ante el desafío de la política decidió abandonar todos los cargos que
ocupaba en el Grupo Fininvest y el 26 de enero de 1994, en un mensaje de
vídeo de nueve minutos que haría historia, anunció que se presentaría
para liderar un nuevo partido, Forza Italia. A partir de entonces su
vida personal y la de los italianos quedó marcada por el llamado
berlusconismo, anticipándose en muchos aspectos a lo que en el 2016
apareció en la política norteamericana con el fenómeno Donald Trump.
También en ese “populismo de derechas” Il Cavaliere ha sido un pionero.
Berlusconi
consiguió unir lo kitsch con lo clásico, la audacia con la prudencia,
el exceso con la responsabilidad en todas las facetas de su vida. Eso es
posible solamente cuando un italiano no tiene complejo de serlo y la
audacia de vivir la vida. Como dice la canción de Toto Cutugno, Silvio
Berlusconi fue un italiano vero. Nada más y nada menos.
Postado há 1 week ago por Orlando Tambosi

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