BLOG ORLANDO TAMBOSI
Em artigo publicado pelo Instituto Cato, David Boaz afirma que, embora más ideias como socialismo e protecionismo tenham ressurgido em várias partes do mundo, o desafio dos liberais é unir-se a outros liberais para enfrentá-las:
Ya
estamos otra vez. Otro "obituario" para el liberalismo. Mientras Salon
Magazine declara que todos vivimos en una "distopía libertaria", y una
nueva marca de conservadores del estado interventor promete liberar al
Partido Republicano y al gobierno estadounidense de su cautiverio
liberal, Barton Swaim declara
en el Wall Street Journal que un nuevo libro "funciona como un
obituario" para el liberalismo. No creo que los autores –Matt Zwolinski y
John Tomasi– acepten esta caracterización de su libro, The Individualists: Radicals, Reactionaries, and the Struggle for the Soul of Libertarianism.
Swaim
señala que el libro estudia muchos tipos diferentes de autodenominados
liberales a lo largo de los dos últimos siglos, y que los autores
establecen seis "marcadores" que los liberales comparten: derechos de
propiedad, individualismo, libre mercado, escepticismo ante la
autoridad, libertades negativas y la creencia de que es mejor dejar que
la gente se ordene espontáneamente. No es una mala lista, que coincide
en gran medida con la lista de siete ideas libertarias clave que expuse
en el primer capítulo de mi propio libro, The Libertarian Mind (La mente
liberal).
Continúa
argumentando, siguiendo a los autores: "En el siglo XXI, el movimiento
en Estados Unidos ha consistido en un surtido de cuadros intelectuales
que compiten entre sí, a menudo en disputa: anarquistas,
anarcocapitalistas, 'paleoliberales' (de derechas), 'liberaltarians' (de
izquierdas) y muchos otros". De alguna manera deja fuera a los
liberales reales, como los que conforman el Instituto Cato, la revista
Reason, el mundo objetivista y gran parte del Partido Libertario. De
hecho, unas líneas más adelante cita la "diversidad" de "la sacerdotisa
del capitalismo Ayn Rand, el político Rand Paul y el filántropo
multimillonario Charles Koch", ninguno de los cuales entraría en ninguna
de las categorías esotéricas que él sugiere que conforman el
liberalismo moderno y que de hecho pertenecen al liberalismo real o a
sus penumbras.
Toda
la reseña es ahistórica. Swaim nunca menciona al liberalismo clásico,
el movimiento revolucionario que desafió a los monarcas, los autócratas,
el mercantilismo, la sociedad de castas y las iglesias establecidas a
partir del siglo XVIII. El liberalismo pronto se extendió por Estados
Unidos y Europa Occidental y dio paso a lo que la historiadora económica
Deirdre McCloskey denomina el "Gran Enriquecimiento", el aumento sin
precedentes del nivel de vida que nos ha hecho a los modernos un 3.000%
más ricos que nuestros antepasados de 1800. Las ideas de los liberales
clásicos, como John Locke, Adam Smith y los fundadores de Estados
Unidos, son las que animan al liberalismo moderno: igualdad de derechos,
gobierno constitucional, libre mercado, tolerancia, Estado de derecho.
Zwolinski y Tomasi dicen que "lo que distingue a los liberales es el
absolutismo y la sistematicidad" con que defendemos esas ideas. Pues sí,
tras 200 años de observación histórica y debate filosófico y económico,
muchos de nosotros creemos que una adhesión más firme a las ideas
liberales/libertarias sería beneficiosa para la sociedad. Observamos que
cuanto más se acerque una sociedad a la tolerancia coherente, al libre
mercado y al Estado de Derecho, más alcanzará la paz, la prosperidad y
la libertad generalizadas.
Swaim
insiste en que los liberalismo no se ocupan "de cuestiones últimas
–preguntas sobre la buena vida, la moralidad, el significado religioso,
el propósito humano, etc.–". En eso se equivoca. Adam Smith escribió La
teoría de los sentimientos morales. F. A. Hayek subrayó la importancia
de la moral y la tradición. Ayn Rand estableció un código bastante
estricto de ética personal. La obra de Thomas Szasz desafió a los
reduccionistas y conductistas con un compromiso con las viejas ideas de
lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, y la responsabilidad
por las propias elecciones. Charles Murray subraya el valor y la
necesidad de la comunidad y la responsabilidad. Los filósofos liberales
de la ética de la virtud
consideran que los argumentos a favor de un gobierno limitado se basan
en la búsqueda de la vida buena. Swaim tendría una base más sólida si
dijera que el liberalismo no pretende decir a los individuos en qué
creer y cómo vivir. Separación de Iglesia y Estado y todo eso. Como
escribí en una carta
al Wall Street Journal, Swaim se refiere a la "filosofía estudiadamente
amoral del liberalismo". Un resumen popular del liberalismo, "no pegues
a los demás, no te lleves sus cosas y cumple tus promesas", no es más
que la moralidad básica que permite a los seres humanos convivir en paz.
En
cuanto a su afirmación de que el liberalismo está muerto, de que este
libro es un obituario, remito a Swaim de nuevo a todas las personas que
se quejan de que vivimos en una especie de mundo liberal. Los liberales a
menudo se sienten deprimidos; creen que el mundo va "camino de la
servidumbre". Pero, de hecho, el mundo es mucho más libre en este siglo
que nunca antes en la historia. El libre mercado y el libre comercio, el
fin de la esclavitud y de las sociedades de castas, el gobierno
representativo y el imperio de la ley gobiernan ahora el mundo
occidental y gran parte del resto. La mayor parte de la página web del
Instituto Cato se compone de quejas sobre las fechorías del gobierno de
Estados Unidos. Pero en general, los liberales han tenido mucho éxito.
En los aproximadamente 50 años que han pasado desde que empecé a pensar
en política, se pueden señalar éxitos como:
el fin del servicio militar obligatorio en Estados Unidos
la igualdad social, económica y política de la mujer
tipos impositivos marginales drásticamente más bajos
mayor libertad de comercio
la desregulación de grandes industrias como las aerolíneas, el transporte por carretera, las comunicaciones y las finanzas
la desaparición casi total del comunismo y el consiguiente descrédito del socialismo y la planificación centralizada
la reorientación de la política antimonopolio hacia una norma de bienestar del consumidor
la ampliación de la protección de la Primera Enmienda
la ampliación de la protección de la Segunda Enmienda
el progreso de los derechos y el matrimonio de los homosexuales
el aumento de las posibilidades de elección de escuela
una lenta erosión de la guerra contra las drogas
Y
podría seguir. Ninguna de estas victorias es total. Ninguna ideología
alcanza toda su visión arrolladora, al menos no sin una conquista
militar del gobierno y la capacidad de gobernar por decreto, y esos
experimentos no son nada que emular. En varias partes del mundo han
vuelto las malas ideas: el socialismo, el proteccionismo, el
nacionalismo étnico, el antisemitismo, incluso la política industrial.
El reto liberal consiste en unirse a otros liberales –conservadores al
estilo de Reagan, liberales de la libertad de expresión, personas que
son "fiscalmente conservadoras y socialmente liberales"– para hacer
frente a estas malas ideas resurgentes. Pero este historial de logros no
es un obituario.
Este artículo fue publicado originalmente en Cato At Liberty (Estados Unidos) el 30 de junio de 2023.
Postado há 3 weeks ago por Orlando Tambosi

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