segunda-feira, 12 de junho de 2017

O argumento científico contra o Acordo de Paris


Patrick Michaels, acadêmico titular de Estudos Ambientais do Instituto Cato, ressalta que aproximadamente metade do "aquecimento global" desde a Revolução Industrial não não se deve à atividade humana:


En mayo de 2016, Donald Trump prometió “cancelar el Acuerdo de París sobre el cambio climático”. Esta fue una declaración contenida en un texto preparado, un discurso inusual para el entonces candidato presidencial.

Desde ese entonces, se ha reportado que ha soportado presión de su hija Ivanka —que ha establecido un proceso de revisión intensivo acerca de la política respecto del cambio climático— junto con su esposo Jared Kushner y el Secretario de Estado Rex Tillerson para que EE.UU. permanezca dentro del acuerdo. No obstante, la semana pasada cumplió con esa promesa de campaña.

Toda la resistencia a esta medida ignora un hecho que hasta ahora no ha sido reconocido: el Acuerdo de París está basado en una confusión acerca de la historia y ciencia del clima. El objetivo es mantener las temperaturas “muy por debajo” de 2 grados Celcius por encima de los niveles pre-industriales, y de “emprender esfuerzos” para limitar el aumento de la temperatura en un 1,5 grado Celsius.

La confusión clave es que todo el calentamiento que se ha dado desde la Revolución Industrial —0,9 grados Celsius— es el resultado de la actividad humana.

Difícilmente. Desde que se inician los récords confiables de temperaturas globales a fines del siglo 19, han habido dos periodos de calentamiento significativo que son estadísticamente indistinguibles en magnitud. El primer periodo ocurrió desde 1910 hasta alrededor de 1945, con un aumento de temperatura de alrededor de 0,5 grados Celsius. Solo podía haber una influencia humana mínima en este periodo, simplemente porque los humanos no habían emitido mucho dióxido de carbono.

Luego de un periodos de un ligero enfriamiento, el segundo periodo de calentamiento empezó en algún momento alrededor de 1976 y llegó a su fin con el gran fenómeno de El Nino en 1998. Este periodo probablemente se debió en parte al efecto de gases de invernadero.

La razón por la cual este periodo fue afectado por el calentamiento de invernadero es porque la estratosfera más baja se enfrió al mismo tiempo, lo cual es de esperar según la teoría del efecto invernadero. Si, como algunas personas sostienen, “todo se debe al sol”, entonces se calentaría toda la atmósfera.

Interesantemente, cuando el calentamiento atmosférico en las capas más bajas se detuvo luego de 1998, la estratosfera también dejó de enfriarse. Lo que está sucediendo ahora es difícil de comprender conforme las temperaturas de la superficie están siendo constantemente reajustadas.

De manera que, luego de permitir que haya una pequeña porción de alguna otra influencia sobre este segundo periodo de calentamiento, nos quedamos con la noción de que el calentamiento máximo causado por los humanos está en algún lugar entre 0,4 y 0,5 grados Celsius —la mitad del total causado desde la Revolución Industrial.

Esto tiene implicaciones gigantescas. Si, como asume erróneamente el Acuerdo de París, todo el calentamiento de 0,9 grados es el resultado de la actividad humana, no hay manera en que el objetivo ambicioso de 1,5 grados pueda alguna vez ser satisfecho. Gracias a la gigantesca inercia termal del océano, los modelos actuales muestran que hay entre 0,4 y 0,6 grados de calentamiento por venir, incluso si las emisiones fueran mantenidas en los niveles del año 2000. Eso es un total de calentamiento garantizado desde ya de 1,5 grados. Satisfacer el objetivo de 2 grados permite solamente medio grado adicional de flexibilidad. El Acuerdo de París solo mitiga alrededor de 0,2 grados de calentamiento. Nuevamente, creyendo en esos modelos, eso implicaría un calentamiento adicional de más de 2 grados Celsius en este siglo.

De manera que incluso según los propios modelos climáticos de las Naciones Unidas, esto es científicamente imposible. El Presidente Trump tenía, por lo tanto, suficientes argumentos para retirarse de este acuerdo.

Además, los modelos que constituyen la base del Acuerdo de París están prediciendo demasiado calentamiento en la atmósfera baja, y erróneamente prediciendo un calentamiento dramático de la atmósfera alta sobre los trópicos. La mayor parte de la precipitación en la tierra es el resultado de una diferencia de temperaturas entre las capas inferiores y las que están más arriba. Si usted registra mal estas, cosa que los modelos climáticos hacen de manera sistemática, los modelos resultan ser de poca utilidad.

Hay otros métodos de estimar el calentamiento futuro que se basan más en la realidad, y estos indican que habrá un aumento de temperatura en el siglo 21 más cercano a 1,4 grados Celsius. Agregando eso al máximo de la contribución humana hasta la fecha de 0,5 grados nos rinde 1,9 grados, cumpliendo de esa manera con el objetivo de París sin el Acuerdo de París.

Este es un argumento adicional por el cual convenía salir del acuerdo. (Instituto Cato).
BLOG ORLANDO TAMBOSI

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